Conil y su entorno

Conil de la Frontera, pueblo marinero ubicado en la Costa de la Luz, al suroeste de la provincia de Cádiz, hermoso enclave costero de la comarca de la Janda.

Si por algo se distingue Conil es por sus hermosas playas que representan uno de los grandes atractivos de la localidad, por sus acantilados y pinares de Roche, por el carácter extrovertido de sus gentes, por sus calles y plazas, por el sabor de típico pueblo andaluz. Conil es muy rico en tradiciones y goza de una excelente artesanía, alfarería y una exquisita gastronomía, destacando la variedad de platos elaborados con los productos de su abundante pesca y su fértil huerta.

Playas abiertas, extensas y aún vírgenes, de dorada y fina arena y aguas cristalinas, se extienden a lo largo de catorce kilómetros de litoral, alternándose con recoletas e íntimas calas, en las cuales el visitante está en contacto directo con la naturaleza; cabe mencionar, playas como “Bateles”, “Castilnovo”, “Fuente del Gallo” o playa del “Puerco”; y sus calas, situadas en el noroeste del término, íntimas, solitarias y paradisíacas como la de Camacho, Melchor, del Aceite, El Frailecillo, o la Encendía.

Declarado conjunto histórico artístico cuenta con monumentos como la Parroquia de Santa Catalina (s. XVI), la Iglesia de la Misericordia (s. XVIII), Las Capillas del Espíritu Santo y la de Jesús (s. XVII). Paseando por Conil, observamos interesantes muestras de arquitectura civil y religiosa; buen ejemplo de ello es la “Puerta de la Villa”, conocida por los antiguos como Puerta de Vejer, ya que era inicio del camino que conducía a esta localidad vecina. Es una de las cuatro puertas que conformaban el antiguo recinto amurallado de la villa; lugar emblemático, punto de entrada y salida de Conil, que da acceso a la Plaza de España, centro del casco antiguo del municipio.

Un edificio que resalta en el centro es la “Torre de Guzmán”, que daría nombre a la villa durante siglos, mandada a construir por D. Alonso Pérez de Guzmán, “Guzmán el Bueno”, a principios del siglo XIV, fue el núcleo alrededor del cual fue surgiendo la nueva villa durante los siglos XIV y XV. Recorriendo sus calles encontramos muestras de casas señoriales del siglo XVII y XVIII, visitas de gran interés.

Otro edificio emblemático de Conil es «La Chanca», que fue construida a mediados del s. XVI, cuando la pesca del atún alcanzó su momento de mayor esplendor en Conil. El gran incremento de la pesca del atún animó al Duque de Medina Sidonia a construir, entre 1540 y 1560, un gran edificio con una doble finalidad: Servir de fábrica de salazones y almacén de barcas y pertrechos de las almadrabas.

En la zona costera encontramos llamativas muestras de arquitectura defensiva: las Torres Vigías, como la torre de Castilnovo, de Guzmán, la Atalaya, de Roche y del Puerco. Que durante la edad media, época en la que era frecuente que la zona “de la frontera”, fuera lugar de guerras y combates, por lo que no es de extrañar la cantidad de torres y atalayas que se mandaran construir como defensa y aviso, a la vez que custodiaban las almadrabas. “La Almadraba” es una antigua técnica de pesca milenaria, que se coloca cada primavera, desde hace cientos de años en la costa gaditana, para capturar una especie de atún denominado “Atún Rojo” ( Thunnus thynnus); atún de gran tamaño que viene cada primavera del atlántico y cruza el estrecho de Gibraltar para ir al Mediterráneo a desovar.

Cabe mencionar, cuando paseamos por el camino de la Fontanilla, hacia la playa del mismo nombre, el Mirador Trafalgar-Cruz de la Atalaya “El Jabiguero”, que refleja un pescador (jabiguero) tirando de “La Jábega”, antiguo arte de pesca hoy en desuso.